Para el concurso #amanecer de Zenda

COLORES

La pareja de enamorados está sentada con los pies en el aire sobre un inmenso cañón rojizo. Tras ellos, una gran planicie desolada. En frente, la ancha y profunda hendidura provocada por la epigénesis no deja ver el fondo del desfiladero. El horizonte se pierde en una fina línea recta. La oscuridad es atenuada por la azulada luz del firmamento y el único sonido que se percibe a lo lejos es el del agua al discurrir por su cauce.

–Mira, ya empieza.

En el confín se puede divisar el comienzo del amanecer. En un primer instante, una zona del espacio se torna poco a poco en un hermoso tono anaranjado. Es la antesala al alzamiento de la pequeña y tímida estrella.

–Lo que viene ahora me gusta más, amor.

Sobre otra parte del horizonte se exhibe lentamente una blanca estrella de grandes dimensiones. El color presente en el cielo va desapareciendo poco a poco para dar paso a un amarillo blanquecino.

–¡Qué fortuna el tener dos amaneceres!